A veces el cambio que nos depara el destino se basa en algo que debemos cambiar que no nos parece importante... llevo años luchando para que la bombilla se me ilumine y salir de la mediocridad , pero la verdad es que soy una persona de lo más simple y vulgar, eso si ávida del saber y con muchas ganas de aprender.
Como sabéis que en este último pedido ya vamos a tener en nuestras vitrinas Chanel nº 5 , indagando información sobre perfumes encontré este post tan interesante que resume de una manera magistral lo que os estoy exponiendo , un segundo de nada , un cruce de miradas , una casualidad , un cambio sin más puede cambiar el rumbo de tu vida .
Quien le iba a decir a Ernest Beaux, que echando un a un vulgar aldehído sintético en una medida ínfima iba a conseguir lograr el efecto de hallar la fórmula para obtener el perfume más elegante del mundo.
Pues lo ha hecho y si él pudo no dejéis de soñar que algún día en un tiempo más cercano de lo que creemos , saldremos de esta oscuridad , algo ocurrirá que cambiará nuestras vidas para siempre o por lo menos eso es lo que quiero creer yo.
Así que con esta dosis de optimismo os dejo en esta mañana de martes con el glamour y la elegancia de sonreír y tirar para delante .
Muchos besos y buenos días...............
En los años cincuenta, Marilyn Monroe escandalizó al mundo diciendo que, en vez de pijama, usaba Chanel Nº 5. En esa entrevista quedaron unidos dos iconos eternos de seducción y elegancia. Pero, desde el punto de vista químico, el secreto del mítico perfume es una sustancia artificial y bastante corriente: un aldehído.
El tercer enigma molecular era un poco más duro. Ya avisábamos que esta vez no bastaba con lanzarse a ‘googlear’, sin más. La clave estaba en la pista que dábamos al final: «Es algo bastante normal, pensó el chaval mirando por el ventanal. Veía el naranjal, agitado por un fuerte vendaval». Esa frase escondía el tipo de compuesto que se utiliza como nota de salida de un famoso perfume.
Había que fijarse en el final de cinco palabras de esa frase. Y es que la terminación en ‘-al’ corresponde a un tipo de compuestos orgánicos llamados aldehídos. Los aldehídos se pueden sintetizar por oxidación suave de alcoholes, y su nombre se obtiene cambiando por ‘-al’ la terminación en ‘-ol’ del alcohol del cual proceden. Así, el etanol de las bebidas alcohólicas se convierte en etanal.
El cambio de alcohol a aldehído no se ve, pero se huele. Sería una locura usar el etanol para componer la fragancia de un perfume, pero no el etanal. Aunque su olor afrutado es punzante, a bajas concentraciones resulta agradable, como el de muchos otros aldehídos. Por eso, estos compuestos volátiles se utilizan para proporcionar la primera impresión olfativa de perfumes, lo que se conoce como nota de salida.
Ahora eso es habitual, pero a principios del siglo XX había que ser, no un loco, pero sí bastante atrevido para dar protagonismo, en un elegante perfume, a un vulgar aldehído sintético por encima de los tradicionales y exclusivos extractos naturales de flores y frutas. Y eso fue justo lo que hizo Ernest Beaux, un compositor de perfumes que había sido retado por la diseñadora de moda Coco Chanel para crear un perfume diferente, que oliera como huele una mujer y no como una flor.
Ernest presentó a Coco unos frascos numerados, con las pruebas previas del nuevo perfume. Se dice que ella escogió la muestra número cinco y decidió llamarle ‘Chanel Nº 5’. Tenía predilección por ese número y decidió lanzar el perfume el día 5 del mes 5 de 1921. Fuera o no cosa del azar, la muestra elegida fue todo un éxito.

Aunque la composición exacta es un secreto industrial celosamente guardado, sabemos que el mítico perfume contiene, como nota de salida dominante, un aldehído sintético: el 2-metilundecanal (C12H24O). El Chanel Nº5 no fue especial por llevar compuestos químicos artificiales, pero sí fue el primero en darles tanto protagonismo. Y eso marcó tendencia, abriendo una nueva era en el mundo de la perfumería.










Marilyn Monroe siempre será un icono de belleza y glamour.
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